A medida que los visitantes se mueven por el espacio, el aire cambia. El aroma se dispersa, se mezcla y se reforma. La composición nunca es fija, sino que cambia continuamente por la presencia de quienes están en ella. Cada movimiento altera la obra.
Cada respiración la completa. No puedes pasar sin moldear lo que otros reciben. En un momento marcado por el conflicto, el control y la inestabilidad global, Key Minor vuelve a una verdad simple: compartimos una atmósfera, y lo que hacemos, por pequeño que sea, tiene un efecto. La pieza materializa esta idea, haciendo visible la presencia a través del aroma.
La composición se desarrolla en dos registros entrelazados. Notas más oscuras de humo, metal y tierra se mantienen en tensión con tonos más claros de pétalo, cítricos y aire. En lugar de resolverse en un único resultado, la obra sugiere que las acciones pequeñas y consistentes pueden cambiar el entorno que nos rodea con el tiempo. La instalación se construye utilizando aromáticos naturales transportados por micelio cultivado, un material vivo que conecta y sustenta la vida bajo el suelo. Aquí, el material se convierte tanto en estructura como en significado, reflejando cómo funcionan los sistemas a través del intercambio, la conexión y el cuidado. Haciendo eco del ethos regenerativo y sostenible de Viti Vinci, la obra está diseñada para regresar a la tierra, con todos los elementos biodegradándose después de la exposición.
Key Minor también se conecta con la exploración de la colección de Viti Vinci. Si la instalación existe como una experiencia compartida y en evolución, El Coleccionista captura un momento más íntimo, donde algo pasa de ser observado a ser sostenido. Producido en ediciones limitadas, El Coleccionista es un perfume ponible: una historia embotellada, una emoción destilada, creada como una obra de arte coleccionable para usar, experimentar o guardar.